El camino hacia la conservación de los humedales costeros de Ica, Perú


Por: Darwin García (CSF 2023)


Con más de 170 especies de aves, los humedales costeros de Pisco y Chincha albergan alrededor del 55% del total de aves conocidas para el departamento de Ica, en la costa centro-sur de Perú. Estos humedales se encuentran dispersos en una franja de 50 km de costa, y en conjunto con el sitio Ramsar Reserva Nacional de Paracas son el segundo lugar más importante para aves playeras en Perú (con más de 56,000 individuos), después de la Bahía y los Manglares de Tumbes ubicados en la costa norte.


En estos ecosistemas confluyen especies de playeros y otras aves que migran desde el hemisferio norte, el sur y también desde la región andina. Entre las aves más abundantes destacan playeritos muy pequeños del género Calidris, incluyendo C. alba, C. mauri y C. pusilla, Chorlos del género Charadrius (C. semipalmatus y C. vociferus) y Pluvialis (P. squatarola y P. dominica). También aves muy reconocibles por sus particulares picos, como el Ostrero Americano (Haematopus palliatus) y el Zarapito Trinador (Numenius phaeopus) y otros llamativos por sus patas largas y amarillas como Tringa flavipes y T. melanoleuca.


Los humedales albergan además una rica variedad de plantas, invertebrados, mamíferos, peces y reptiles, muchos de los cuales están poco documentados. Todas estas especies desarrollan sus ciclos vitales en estos ecosistemas y particularmente las aves playeras migratorias aprovechan sitios para su alimentación y descanso. Además, algunos playeros residentes también usan la zona para la reproducción, como es el caso del “Huerequeque” (Hesperoburhinus superciliaris), el “Perrito” (Himantopus mexicanus), el Chorlo Gritón o Killdeer (C. vociferus) y el Ostrero Americano.

Desarrollando conocimientos y habilidades para la conservación

El componente de desarrollo profesional de mi proyecto de Soluciones Costeras “Conservación y gobernanza en el sistema de humedales costeros de Pisco y Chincha” me permitió visitar el Reino Unido en septiembre y octubre del 2023. En compañía de mi mentor, Oliver Q. Whaley, recorrimos distintos sitios, proyectos y organizaciones, e intercambiamos experiencias con conservacionistas e investigadores sobre la conservación y gestión de humedales.

La primera parada fue el Puerto de Chichester en West Sussex, donde de la mano de Peter Hughes conocimos todo el trabajo que realiza el Chichester Harbour Conservancy (CHC) para conservar uno de los sitios de importancia internacional para aves acuáticas. El Puerto de Chichester es un paisaje de 7400 hectáreas en el litoral sur conformado por canales de marea y ensenadas entrecruzados con marismas y planos lodosos, además es uno de los puertos deportivos más grandes del Reino Unido con más de 1 millón de visitantes por año.

Una de las actividades que más resaltaron fueron los monitoreos de las poblaciones de aves. El programa de monitoreo (Wetland Bird Survey – WeBS) establecido por el British Trust for Ornithology recopila información mensual desde 1947. Este increíble trabajo solo es posible gracias al apoyo de un gran número de voluntarios locales quienes ayudan a recopilar información que permite analizar las tendencias de las poblaciones de aves para una mejor toma de decisiones entorno a las acciones de conservación.

 Por ejemplo, luego de la publicación de un informe en 2021, donde se concluía que la población nidificante de tres especies de gaviotines había disminuido, se inició un proyecto para restaurar sitios de reproducción para el Gaviotín Común (Sterna hirundo) y el Gaviotín Chico (Sternula albifrons). El proyecto construyó balsas (plataformas) artificiales de grava y también “recargó” con grava islas naturales para elevarlas y evitar su arrastre por la marea, empleando también métodos innovativos como el uso de modelos impresos en 3D de los gaviotines para atraer a las parejas.

Las diversas actividades que se realizan en este paisaje ejercen presiones sobre las aves y sus hábitats, mientras que el aumento del nivel del mar reduce zonas de descanso y anidación durante la marea alta. Por ello, CHC desarrolla proyectos piloto para la restauración de marismas, utilizando sedimentos de dragados, combinando innovadoras soluciones ingenieriles. Además, CHC dedica un gran esfuerzo a educar a la población sobre los impactos que pueden tener sus acciones, alentando a mantener a sus perros alejados de las aves que se alimentan o descansan y a permanecer en los senderos oficiales. Por último, a través de su centro educativo, CHC ofrece experiencias de aprendizaje en el entorno natural a jóvenes y niños desde los 2 años, incluyendo talleres y charlas durante todo el año. 

Las siguientes paradas fueron los Centros de Humedales Arundel y London de la Wildfowl and Wetlands Trust (WWT) y la Reserva Natural Pulborough Brooks de The Royal Society for the Protection of Birds (RSPB). Arundel se ubica en West Sussex mientras que el London está en el centro urbano de Londres, en ambos casos los espacios están diseñados para visitantes de todas las edades y de habilidades diversas. Los senderos atraviesan una variedad de hábitats, incluyendo cuerpos de agua, con paradas, centros de interpretación y refugios para la observación y fotografía de naturaleza. Para las infraestructuras se emplean materiales naturales en su mayoría, y todo el recorrido está muy bien señalizado, con información accesible y detallada, como las aves más probables de observar en cada sitio y durante los meses del año.

Pulborough Brooks es un extraordinario ejemplo del manejo y restauración de hábitats para aves playeras y acuáticas. En sus 160 hectáreas se realizan una combinación de inundaciones controladas, pastoreo y siega de heno para gestionar los pastizales y crear hábitats para las aves. También hay un reemplazo progresivo de plantaciones modernas de coníferas por los brezales naturales.

 Una de las experiencias más inspiradoras del viaje fue gracias a Paulina Hechenleitner, con quien tuve la oportunidad de participar en dos de sus sesiones de aprendizaje con la metodología “Forest School” en el Holy Trinity Church of England Primary School. Esta metodología, nacida en los años 1950s en países escandinavos, se centra en un desarrollo integral del niño, construyendo en el largo plazo habilidades sociales y emocionales a través de experiencias directas en y con la naturaleza. En este proceso se fomenta el juego al aire libre, la exploración y la toma de riesgos con apoyo.

 Los elementos naturales del entorno son los materiales educativos (madera, hojas, flores, semillas, elementos reciclados, etc.), propiciando muchas veces que los niños construyan sus propios juguetes. El uso de guías sencillas de plantas y animales ayuda en la exploración, por ejemplo, capturando insectos para observarlos y luego liberarlos, y la observación directa de las plantas para reconocerlas. También se fomenta el arte como el dibujo o pintura, y se enseñan habilidades como cortar o tallar madera, hacer nudos de cuerdas, construir guaridas o prender fogatas.

Desde mi punto de vista, hay  tres elementos importantes en estas sesiones: i) al inicio debe haber un elemento catalizador que propicie la confianza, en este caso el uso de peluches de felpa de entrada relaja y predispone a los niños a ser más receptivos; ii) la participación de voluntarios, ya sean padres o abuelos y los mismos profesores, los cuales junto con el guía o líder juegan un papel secundario, poniendo primero a disposición todos los materiales necesarios y luego pasando a ser espectadores dando soporte cuando se requiere y garantizando la seguridad y salud; y  iii) un espacio común para compartir alimentos y retroalimentación, idealmente un círculo donde al principio y al final de la sesión todos se reúnen, primero para acordar las reglas de la sesión y al último para compartir sus apreciaciones.

Educación en y para la naturaleza 

De vuelta en Ica, habían muchas ideas para poner en práctica y decidimos empezar por un elemento esencial a toda estrategia de conservación, que es la educación. Durante 2023 realizamos los primeros talleres y aprendimos valiosas lecciones en la escuela José De La Torre Ugarte de Pisco (JDTU). El método de los talleres no terminaba de diferenciarse de una clase cotidiana, en la que los niños tienen un papel pasivo de oyentes. Incluso cuando incorporamos algunos elementos artísticos y las visitas a los humedales, se percibía esa falta de un hilo conductor entre las sesiones. Entonces, para el 2024 trabajamos en un plan educativo basado en la filosofía de ‘Forest School’, que incluyera los elementos principales, que fueran secuenciales y progresivos, pero sobre todo adecuados al contexto socioeconómico de las escuelas públicas en Ica.

Con recomendaciones de Paulina, un denodado trabajo de mi colega y amigo Luis Casma, y tras una extensa revisión de guías y materiales del Cornell Lab of Ornithology, la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras y del US Fish and Wildlife Service, construimos un plan para educación primaria (6-12 años) que consta de 5 sesiones a lo largo del año. Al mismo tiempo, este plan orienta las diversas actividades educativas con el público en general, que también se realizan en el marco del proyecto.

Decidimos también ampliar nuestro alcance, es así como a la escuela JDTU se sumó la Institución Educativa Nuestra Señora de Guadalupe en Pisco (NSG) y Miguel Grau Seminario en Chincha (MGS), a un total de 140 estudiantes, y con el involucramiento de las directoras y profesoras de las escuelas en los talleres, además del apoyo voluntario de profesionales locales vinculados con la conservación de los humedales.

Esta aventura de aprendizaje inicia adecuando un aula para desmontar el escenario de una clase normal por uno que permita mayor movimiento y participación de los 20-25 niños en cada sesión. A través de los peluches de felpa (regalos de Oliver y Paulina que hemos ido incrementando con donaciones), iniciamos las sesiones en un ambiente de mayor calidez, entregando una breve introducción a los chicos, y los invitamos a compartir acerca de algún animal o cosa que les guste.

A lo largo de las sesiones los niños aprenden a reconocer las características de un ave playera, los hábitats donde se encuentran, las adaptaciones que tienen, como los distintos tipos de picos para la diversidad de alimento que consumen, las enormes travesías que pueden realizar durante la migración y los retos que enfrentan las aves en estos viajes. También aprenden a identificar algunas especies de aves representativas, y finalmente participan en una visita de campo a los humedales y playas donde observan directamente a las aves en compañía de las profesoras y también de sus padres.

Todo este proceso es conducido a través de dinámicas de juego y en grupos, como por ejemplo el juego de “ponle la pluma al playerito” , mediante el cual se reconocen las características de las aves playeras, o el juego de la migración, donde los niños juegan el papel de las aves enfrentando distintos retos, y en los cuales pueden reconocer la importancia e impacto de mejorar o degradar sus hábitats.

El arte juega un rol central en las sesiones, fomentando que los niños puedan expresarse a través de dibujos, esculturas con plastilinas, máscaras de aves o medallitas de madera. Aquí la única regla es que plasmen algo que a ellos les guste o haga sentir bien, puede ser su ave, otro animal o planta favoritos, o incluso alguna persona especial. Todas estas manifestaciones artísticas elaboradas por ellos mismos son a la vez su propio obsequio que se llevan a casa.

Las sesiones de 2024 nos han dejado algunas lecciones. Por ejemplo, existe una marcada diferencia en el nivel de aprendizaje sobre temas ambientales entre escuelas, pese a que todos los niños son de edades similares.  Esto es debido a que escuelas como JDTU son el foco de muchos proyectos, en comparación con las otras. Un siguiente paso es incrementar las oportunidades para que más escuelas puedan acceder a este tipo de talleres, y encontramos que la manera más idónea y sostenible es capacitando a las profesoras de las diversas escuelas, todo bajo el patrocinio y aval de las gerencias locales de educación, algo en lo que seguiremos trabajando.

Un común denominador entre escuelas es la escasez de espacios naturales donde desarrollar educación fuera de las aulas, por lo que es importante ayudarles a mejorar sus espacios con plantas nativas en escuelas con disponibilidad de áreas. Por ejemplo, en la escuela MGS estamos trabajando para mejorar las huertas escolares y repotenciar los remanentes de vegetación nativa que tienen en la escuela. Esto es un esfuerzo a largo plazo, pero que permitirá en algún momento tener aulas al aire libre y una fuente de materiales naturales para todo tipo de usos en educación.

Finalmente, este 2025 planificamos continuar con los talleres en las mismas escuelas y estamos en la búsqueda de nuevos materiales para las futuras sesiones. Aunque en principio el enfoque de las sesiones son las aves playeras, esto es una buena oportunidad para vincular con la biodiversidad en general e incorporar elementos como semillas, frutos, y flores, que enriquezcan la experiencia de los niños y propicien su conexión con la naturaleza desde pequeños.  

Programa de Becarios para Soluciones Costeras

El Programa de Becarios para Soluciones Costeras construye y apoya a una comunidad internacional para diseñar e implementan soluciones que abordan los desafíos costeros a lo largo de la Ruta Migratoria del Pacífico. Nuestra meta principal es conservar los hábitats costeros y las poblaciones de aves playeras mediante el desarrollo del conocimiento, los recursos y las habilidades de profesionales latinoamericanos, y el fomento de colaboraciones entre diversas disciplinas y sectores.