Punta Soldado: ciencia aplicada en un laboratorio natural de manglares


Por: Johann K. Delgado, Becario de Soluciones Costeras 2019

El 19 de enero de 2026, la Isla Punta Soldado y su comunidad, en la Bahía de Buenaventura, Colombia, nos recibieron de nuevo. Como suele ocurrir en el Pacífico colombiano, fue un día cálido y lluvioso, acompañado por la sonrisa generosa de quienes habitan la isla. Esta vez la visita fue distinta. Llegó un equipo más grande y diverso.

Me acompañó el grupo de investigación del DeFrees Hydraulics Laboratory de la Universidad de Cornell, donde actualmente realizo el doctorado en mecánica de fluidos ambiental. También se sumaron investigadoras e investigadores de Environmental Defense Fund (EDF, Estados Unidos), del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, España) y de las universidades Javeriana y Nacional de Colombia. Para varias personas del equipo, era la primera vez que pisaban el manglar y, como no podía ser de otra forma, también era la primera vez que se hundían en su lodo.

El propósito estaba claro: convertir los manglares y esteros de Punta Soldado en un laboratorio natural donde fuera posible medir y entender cómo se mueve el agua dentro del bosque, cómo se conectan los canales mareales y cómo esas dinámicas se relacionan con procesos ecológicos clave para la restauración, la biodiversidad y la captura y emisión de gases de efecto invernadero, incluido el metano. Pero antes de comenzar, había que enfrentar una pregunta inevitable.

¿Cómo pasar de trabajar en un ambiente controlado como el laboratorio, donde hay temperatura estable, electricidad, internet, comida y horarios predecibles, a hacer investigación en un lugar lluvioso donde la temperatura supera los 30°C y la humedad roza el 100%, dónde los equipos dependen del sol para cargarse, los horarios los dictan las mareas, y además hay que trepar raíces de manglar para instalar los instrumentos?

La respuesta puede decirse en una frase que engloba cómo realizar este tipo de ciencia. Ese proceso solo es posible cuando se trabaja de la mano con la comunidad local. La relación entre comunidad y becarios comenzó en 2019, a través de conversaciones y trabajo conjunto orientados a fortalecer la resiliencia costera de la isla frente a eventos oceánicos extremos y a conservar el hábitat de miles de aves playeras que visitan sus playas cada año. Muchas de esas charlas ocurrieron con café o con pipa, el agua de coco fresca que acompaña tantas decisiones importantes en el Pacífico.

Con el tiempo, ese proceso inspiró a un grupo de jóvenes a crear la Agencia Playa Viva y a continuar los esfuerzos de conservación a través del turismo de naturaleza y el turismo científico. Hoy es posible afirmar con tranquilidad que Playa Viva se ha convertido en una organización aliada, con experiencia y liderazgo local, capaz de hacer viable el trabajo científico en Punta Soldado.

Playa Viva también cuenta una historia que conecta generaciones dentro del Programa de Becarios para Soluciones Costeras. Su maduración fue apoyada por la becaria del año 2023 Ballantyne Puin, quien impulsó la articulación entre comunidades, academia y sectores público y privado para contribuir a transformaciones reales en los territorios. En esta historia, ese hilo de continuidad es parte del impacto del programa, porque muestra que el fortalecimiento de capacidades locales es acumulativo y se consolida cuando las relaciones son consistentes.

Ya en el campo, los jóvenes de Playa Viva fueron siempre los grandes héroes de las jornadas de trabajo. Instalaron en las raíces aéreas de los árboles nuestras cámaras GoPro, con las que buscamos medir las velocidades del agua dentro del bosque inundado y en los esteros. También ayudaron a identificar los mejores sitios para instalar los sensores de CO₂ y metano, y a levantar, con fotografías de dron, información sobre densidad y geometría de raíces para vincular la estructura del bosque con la resistencia hidráulica.

Adicionalmente, desde el manejo de la logística, Playa Viva se encargó de que poco a poco aprendiéramos de la cultura de Punta Soldado y del Pacífico colombiano. Durante la navegación, por ejemplo, siempre brindaron sugerencias extremadamente útiles sobre cómo instalar nuestros equipos de la mejor manera y sobre cómo movernos de forma segura en el manglar. Además, la comida fue siempre ¡espectacular y auténtica!

Ese acompañamiento hizo posible que el trabajo científico se realizara con seguridad, respeto y continuidad en el territorio. Esta campaña se enmarca en un esfuerzo financiado por el Cornell Atkinson Center for Sustainability y Environmental Defense Fund, orientado a integrar ciencia aplicada, ingeniería y gobernanza para fortalecer la restauración y la resiliencia de los manglares, con énfasis en resultados verificables para la biodiversidad y el carbono azul. En Punta Soldado, ese objetivo adquiere un sentido concreto porque la medición no se queda en el cuaderno de campo o en un reporte a un financiador. Se convierte en una herramienta para decidir mejor dónde intervenir, y cómo diseñar acciones junto con las comunidades que respondan a las condiciones reales del manglar.

Programa de Becarios para Soluciones Costeras

El Programa de Becarios para Soluciones Costeras construye y apoya a una comunidad internacional para diseñar e implementan soluciones que abordan los desafíos costeros a lo largo de la Ruta Migratoria del Pacífico. Nuestra meta principal es conservar los hábitats costeros y las poblaciones de aves playeras mediante el desarrollo del conocimiento, los recursos y las habilidades de profesionales latinoamericanos, y el fomento de colaboraciones entre diversas disciplinas y sectores.